Los gobiernos quieren técnicos eficientes, y no seres humanos, porque los seres humanos son peligrosos para los gobiernos, así como también para las religiones organizadas. Por esto los gobiernos y las organizaciones religiosas buscan el dominio sobre la educación.
Nada de lo que hacemos o decimos se pierde en el vacío: el aire está lleno del pensamiento de todos.